Condiciones de admisión
Si
- eres católica,
- libre de obstáculos canónicos,
- eres mayor de 18 y menor de 40 años,
- tienes salud física y mental adecuada que te permita emprender la formación
y el apostolado del Instituto, - tienes al menos formación secundaria,
- quieres vivir según los consejos evangélicos en el mundo
- quieres esforzarte por la unión con Cristo a través de la comunión con María
… ¡Nada te impide inténtalo!

La persona consagrada encuentra, además, en la Virgen una Madre por título muy especial. En efecto, si la nueva maternidad dada a María en el Calvario es un don a todos los cristianos, adquiere un valor específico para quien ha consagrado plenamente la propia vida a Cristo. «Ahí tienes a tu madre» (Jn 19, 27): las palabras de Jesús al discípulo «a quien amaba» (Jn 19, 26), asumen una profundidad particular en la vida de la persona consagrada. En efecto, está llamada con Juan a acoger consigo a María Santísima (cf. Jn 19, 27), amándola e imitándola con la radicalidad propia de su vocación y experimentando, a su vez, una especial ternura materna. (Vita Consecrata 28)
Madre del Gran Abandono, Humilde Esclava del Señor, me entrego a Ti sin resrevas
– para que me guíes por los caminos de mi vida.