Medios de formación

Dios quiere vivir en nosotros. Sin embargo, depende de nosotros crear un espacio para Él en nuestras vidas. Los santos sacramentos, la oración y las reuniones de formación nos ayudan a vivir en unidad con Él.

  • La Eucaristía es fuente de TODO, por eso tratamos de participar en ella todos los días.
  • Necesitamos constantemente el amor de Dios que perdona; lo buscamos en el sacramento de la reconciliación que recibimos a menudo.
  • Siempre que es posible, también utilizamos la dirección espiritual.
  • La meditación diaria es un momento en el que Cristo puede moldear nuestra forma de ver y pensar.
  • La Adoración al Santísimo Sacramento es una oportunidad especial para encontrarnos con el amor de nuestro Esposo, «cara a cara».
  • También nos unimos a la Iglesia en la oración litúrgica a través del rezo de los laudes y las vísperas.
  • Participamos en reuniones de formación: días de retiro mensuales, grupos de testimonio, retiros de fin de semana trimestrales y en la formación de verano de 2 semanas.
Modlitwa En una célebre página de las Confesiones, san Agustín expresa con gran intensidad su descubrimiento de Dios, suma belleza y amor, un Dios que había estado siempre cerca de él, y al que al final le abrió la mente y el corazón para ser transformado: «¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Y tú estabas dentro de mí y yo afuera, y así por fuera te buscaba; y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste. Tú estabas conmigo, más yo no estaba contigo. Reteníanme lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no existirían. Me llamaste y clamaste, y quebrantaste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera; exhalaste tu perfume, y lo aspiré, y ahora te anhelo; gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti; me tocaste, y deseé con ansia la paz que procede de ti» (X, 27,38). Con estas imágenes, el Santo de Hipona intentaba describir el misterio inefable del encuentro con Dios, con su amor que transforma toda la existencia. Se trata de un amor sin reservas que nos precede, nos sostiene y nos llama durante el camino de la vida y tiene su raíz en la absoluta gratuidad de Dios. (Mensaje del santo Padre Benedicto XVI para la XLIX Jornada Mundial de la Oración por las vocaciones)

Madre del Gran Abandono, Humilde Esclava del Señor, me entrego a Ti sin reservas

– para que Jesús puede vivir cada vez más profundamente en mí.