Buscas tu vocación
Si escuchas la voz misteriosa de Dios en tu corazón, te gustaría entregarte completamente a Él y, al mismo tiempo descubres que tu vida cotidiana y el entorno en el que te encuentras actualmente son el lugar de tu encuentro con Él y de tu testimonio. Por su bondad, quizás el Señor te esté invitando al camino de la vida consagrada en un instituto secular. En nuestra Comunidad seguimos este camino junto con María. Ella es nuestra Madre y Guía. A Ella le entregamos nuestras dificultades y alegrías, confiando en que ella nos ayudará a permanecer fieles a Jesús
¿Acaso no tenemos todos de algún modo miedo –si dejamos entrar a Cristo totalmente dentro de nosotros, si nos abrimos totalmente a Él–, miedo de que Él pueda quitarnos algo de nuestra vida? ¿Acaso no tenemos miedo de renunciar a algo grande, único, que hace la vida más bella? ¿No corremos el riesgo de encontrarnos luego en la angustia y vernos privados de la libertad? Y todavía el Papa quería decir: ¡no! quien deja entrar a Cristo no pierde nada, nada –absolutamente nada– de lo que hace la vida libre, bella y grande. ¡No! Sólo con esta amistad se abren las puertas de la vida. Sólo con esta amistad se abren realmente las grandes potencialidades de la condición humana. Sólo con esta amistad experimentamos lo que es bello y lo que nos libera. Así, hoy, yo quisiera, con gran fuerza y gran convicción, a partir de la experiencia de una larga vida personal, decir a todos vosotros: ¡No tengáis miedo de Cristo! Él no quita nada, y nos da todo. Quien se da a Él, recibe el ciento por uno. Sí, abrid, abrid de par en par las puertas a Cristo, y encontraréis la verdadera vida. Amén (Benedicto VI, Homilía durante la misa de inauguración de su Pontificado)
Madre del Gran Abandono, Humilde Esclava del Señor, me entrego a Ti sin reservas
– para acoger y responder a la mirada amorosa de Jesús.